
Y se va acabando la etapa, hay que decirle adiós a bastantes cosas, y decirle bienvenidas a unas cuantas, llegó el momento de aceptar, de decidir, de argumentar y de enfrentar. Los miedos se van dilucidando con el tiempo, y es preciso ir eliminándolos, ya se acerca fin de año y con ello se viene el balance anual, no ha sido el mejor año, ni las cosas han salido como he querido, pero sin duda ha sido el año en el cual más he aprendido, aprendí a ilusionarme y a desilucionarme, aprendí a querer como también a odiar, aprendí a valorarme como a desvalorarme, aprendí a conocer y a conocerme, aprendí a tolerar y a resignarme, y últimamente he aprendido a amar (suena extremadamente cursi, pero da igual , nadie lo leerá) aprendí de la famosa mentira piadosa, la que supuestamente hace un bien, hasta ahora lo ha hecho, pero a ver cuánto dura el encanto, también aprendí a jugar, a ganar y a perder, aprendí a valorar y a disfrutar de la calma, pero como también a manejar la tormenta, además aprendí de personas y a priorizar.
Aún no termina el año, quedan tan sólo días, se acerca el cierre de una etapa importantísima, y de nuevo siento la inestabilidad emocional, procesos claramente psíquicos, que algunos pocos logran comprender, que tratan de ayudar y apoyar, sin embargo sigue la sensación de vacío de no contar con la comprensión, el apoyo, y la ayuda de aquellos que más quieres, aquellos que ocupan tu cabeza, aquellos que los días están en función de esa persona, en donde lo que piensas y haces está medido por aquellos, en donde despiertas de un sueño en el cual todo tiene solución, pero abres los ojos y te enfrentas al caos diario, aquel en donde tu intervención es mínima, en donde se te derriba tu rumbo, en donde tu brújula pierde la orientación, en donde sientes sensaciones que claramente te hacen despertar, pero al mismo tiempo te hacen retroceder, en donde te sientes en otra dimensión, pero que te hace volver a la realidad, en donde logras sentirte completamente feliz, en donde pierdes la noción de todo, pero vuelven las dudas, los por qué, los análisis y los existencialismos.
Es paradójico, el estado actual, todo se entremezcla y pierde su sentido, ya no hay sensaciones que te hacen pensar en aquello que te haría feliz, todo está al alcance, pero en el camino te tropiezas, y vuelves al estado original, sin haber avanzado ni un solo paso, te desencantas y se acaban las fuerzas, y ya no quieres ser tú el que está ahí de soporte, ya no quieres ser tú aquel que socorre, ya no quieres ser tú el preocupado por todo, ya no quieres ser tú el que existe para un fin específico, sino que sólo quieres ser tú, en donde esté el idóneo, lo ideal, en donde exista el que sólo escuche, el que sólo respete, el que sólo observe y sin mucho pedir el que sólo diga lo justo y lo necesario.
Ha pasado el tiempo, pero ese tiempo te ha ido dando la razón, quizá la experimentación no sea la que hayas querido, pero la has ido consiguiendo, valorando y asumiendo, pero al parecer los hechos, lo empírico es lo importante, pero para mí no, ya que es mucho más que el hecho.
Es estúpido pensar, en los sueños infantiles, aquellos en que todo se veía absolutamente solucionado y clarificado, en donde nada era truculento, en donde todo estaba envuelto por un halo de alegría y felicidad, quizá la alegría y la felicidad esté, pero el mínimo problema te hace titubear, atemorizarte y exaltarte, y vuelves a lo mismo, en donde el valor es lo primordial, el cual crees tener,pero no sabes como utilizarlo a tu favor ni como contrarrestarlo con los miedos.Sí, los miedos hay que eliminarlos, pero sin aquel apoyo, sin aquella libertad, sin aquel refugio, sin aquella sonrisa incondicionada, sin aquel ser que te materialice, es imposible.




